¿Qué vemos en el espejo?

Creemos que a nosotros mismos, tal y como somos, pero en realidad lo que vemos es la imagen corporal, es decir, la idea que tengo de mi cuerpo.  Esto significa que si creo que tengo la nariz demasiado grande la veré enorme cuando la mire en el espejo, aunque mi nariz sea de un tamaño normal.

Al percibirnos, estamos más influenciados por lo que creemos ser que por lo que somos en realidad, ya que tiene más importancia la idea que ya nos hemos hecho de nuestro físico que la información que se recibe a través de los sentidos. Esto en parte es debido a que prácticamente no disponemos de información objetiva sobre el aspecto que tenemos.

Pocas veces tenemos ocasión de contemplarnos a nosotros mismos de forma natural, y cuando lo hacemos es casi siempre en las misma circunstancias: frente al espejo (por lo que siempre vemos nuestra imagen de forma invertida), y normalmente con una expresión facial parecida. Cada persona dispone de poca información objetiva sobre su aspecto físico. Nunca nos vemos cuando reimos, discutimos, lloramos, cuando estamos escuchando atentamente, cuando nos sorprendemos…

Si además tenemos en cuenta que en la formación del autoconcepto físico influyen factores como los valores socio-culturales, la personalidad, las experiencias previas, las reacciones de los demás a nuestro aspecto, etc., es lógico que la representación mental que hacemos de la apariencia no siempre se corresponde con el cuerpo real que tenemos.

Esta idea debería ayudarnos a no dar tanta importancia a la imagen que nos devuelve el espejo ¿Te parece?

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