Voy a ser mama y mi cuerpo cambia.

Damos por hecho que todas las mujeres embarazadas  son felices con la transformación que experimenta su cuerpo durante este periodo, y/o que no les afecta las marcas que deja el embarazo. Esto es así en muchos casos pero  no siempre. Hay mujeres que viven con angustia los cambios físicos propios de esta etapa: el notable aumento de peso, la caída de pelo, la aparición de estrías, las manchas en la piel. Hay mujeres que tienen problemas con su imagen corporal durante el embarazo y/o después del parto, cuando toman conciencia de que algunos de esos cambios son permanentes.

Esto ocurre de forma más frecuente de lo que imaginamos pero es un fenómeno silenciado porque está muy estigmatizado. Tanto que una mujer con preocupación por su cuerpo teme que pueda parecer que no desea tener un hijo, que no esta disfrutando del embarazo o que no será una buena madre si tan preocupada está de su apariencia. Por eso, muchas embarazadas ocultan sus miedos, o se sienten muy culpables por esa preocupación con el cuerpo. Sin embargo, no es justo que sientan eso, ni que la sociedad las critique por tener miedo a la transformación de su cuerpo.

¿Porque digo esto? Porque en la sociedad en que vivimos se valora muy positivamente que las mujeres sean delgadas, atractivas, esbeltas…pero también  se espera de ellas que sean madres. Por un lado se presiona a las mujeres para estar y ser bellas pero por otro, cuando están embarazadas se presupone que deben asumir con alegría los signos que normalmente deben combatir para ser atractivas: aumento de peso, la celulitis, la caída del pelo que la piel se vuelva flácida, etc. Todo ello sencillamente porque van a ser mamas.

Si a esto le sumamos el tratamiento que hacen los medios de comunicación del embarazo, en donde normalmente, se ensalza la figura de las famosas y actrices que tienen una cuerpo de embarazada perfecto al tiempo que se critica el de aquellas que se «abandonaron» y engordaron mucho; o si tenemos en cuenta el tipo de imágenes de las revistas especializadas en el embarazo y la crianza que muestran a mujeres embarazadas poco realistas, y en donde nunca se ve una estría, una barriga flácida o un pecho caído….Realmente es perfectamente normal que algunas mujeres no lleven bien los cambios corporales del embarazo o las consecuencias posteriores, aunque la sociedad les exija que lo hagan.

Si estas embarazada o lo has estado recientemente y te ocurre esto, te diría dos cosas: primero, no te sientas culpable si te asustan los cambios en tu cuerpo, porque eso no significa que no seas peor madre que la mujer que no se preocupa de su aspecto. Y segundo: es bueno que lo exteriorices, que lo hables con quién pueda entenderte y si es necesario que lo trabajes psicológicamente…muchas mujeres lo hacen y no pasa absolutamente nada.

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